Si bien es verdad que cada vez encontramos en el mercado mayor variedad de legumbres cocidas y de mayor calidad, nada como la legumbre cocida en casa.
Los garbanzos son muy agradecidos. Se ponen a remojo la noche anterior en agua caliente y sal. Al día siguiente los cocemos en agua hirviendo. Es importante echarlos en agua hirviendo al contrario que otras legumbres. La olla a presión es una buena aliada, y antes de que te des cuenta estarán listos para llevar a la mesa.
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